Escrito por: Dr. Juan Francisco Solís


Uno de los momentos más difíciles de manejar tanto para pacientes como para los médicos es la noticia de la prueba de embarazo negativa, después de un tratamiento de fertilidad.

A pesar que racionalmente sabemos que cada tratamiento tiene un porcentaje de éxito, es inevitable la ilusión que genera cada intento y proporcionalmente la desilusión que causa el negativo.

infertil

Mis recomendaciones para manejar de mejor manera esta posibilidad son las siguientes:

  1. Revisar constantemente cuáles son los porcentajes de éxito por tratamiento (esto ayuda a comprender que hay probabilidades que no funcione el tratamiento)
  2. Estar consciente que el éxito de cada tratamiento de fertilidad aumenta con la repetición, es decir los porcentajes son acumulativos. Si por ejemplo con un intento de inseminación artificial podemos esperar un 15-20% de probabilidad de embarazo, con 4 intentos podríamos llegar a un 40-50%, por supuesto dependiendo de la razón por la cual estamos haciendo la inseminación
  3. Mantener comunicación constante con su médico. Recordar que las estadísticas no son absolutas, es decir, cada caso particular tiene un porcentaje individual (ver artículo: cómo interpretar las estadísticas). Debe haber mucha discusión acerca de qué podemos esperar en cada caso particular. Discutir también y decidir juntos el número de veces que sería adecuado repetir cada tratamiento. Debe tener confianza en la experiencia de su médico para que le guíe con cada intento.
  4. El acompañamiento psicológico por algún profesional también puede ayudarle a manejar la prueba negativa. Aunque no lo reconozcamos en algunas ocasiones el desgaste psicológico con cada intento puede ser muy fuerte y la ayuda de un profesional puede hacer gran diferencia.
  5. Tener un esquema claro de cuál es el plan de tratamiento en los siguientes meses si la prueba nos da negativa. Esto da la tranquilidad que hay un plan anticipado de qué hacer en caso que no funcione uno u otro tratamiento.
  6. Reconocer que es una reacción normal el sentirse frustrado, deprimido, enojado, etc. si la prueba sale negativa. Somos humanos y como humanos reaccionamos con emociones a los eventos que nos rodean. Hay que “vivir” estas emociones pero también retomar fuerzas y no dejarnos abatir por una prueba negativa.

A los médicos también nos toca manejar el tener que dar una prueba negativa. Quisiéramos que todas las pruebas fueran positivas pues es así como se califica nuestro éxito. Pero debemos estar conscientes de que nuestro trabajo consiste en poner a disposición de nuestros pacientes todo el conocimiento y la tecnología con la que contamos para ayudarlos a tener el mejor porcentaje de éxito en cada uno de los tratamientos que aplicamos.

Muchas veces pasa por la cabeza el probar en otro centro, lo cual puede producir un retroceso en todo el camino recorrido. Las técnicas de fertilización asistida además de ser un tratamiento también nos brindan información de lo que puede estar pasando. La respuesta a la estimulación ovárica, el número y la calidad de óvulos que se obtienen, la tasa de fertilización, la calidad de embriones que se producen, etc., ayudan al médico a implementar medidas para el siguiente intento que ayuden a aumentar las probabilidades.   Es importante la cita después de la prueba negativa, pues es aquí en donde se analiza retrospectivamente cómo estuvo el caso y cuáles son las recomendaciones para el siguiente intento.

 

Deja un comentario