Hasta en un 50% de todos los casos de infertilidad, existe algún grado de afectación por parte del hombre.

  • Conteo bajo de espermatozoides (por debajo de 20 millones/cc),
  • Ausencia de espermatozoides en el semen (azoospermia)
  • Disminución de la movilidad espermática (menos de 50% de movilidad progresiva),
  • Problemas de morfología espermática (menos del 15% de formas normales)
  • Problemas mecánicos con la eyaculación (eyaculación retrógrada, aneyaculación, disfunción eréctil, paraplejia, etc.)
  • Cirugía esterilizante (vasectomía)

Las causas por las cuales se dan estos problemas también pueden ser múltiples, aunque en la mayoría de los casos es muy difícil determinarlas, por ejemplo:

  • Orquitis provocada por el virus de las paperas
  • Exposición a químicos: pesticidas, plomo, mercurio, etc.
  • Quimioterapia o radioterapia por cáncer
  • Testículos no descendidos al nacimiento
  • Anomalías cromosómicas
  • Trauma testicular

Los problemas de fertilidad causados por el factor masculino, son diagnosticados a través del espermograma, el cual es considerado el análisis más importante para el estudio de la fertilidad masculina y complementa de gran manera el diagnóstico para la pareja.

La introducción de la inyección intracitoplasmática del espermatozoide  (ICSI) soluciona en gran medida los problemas de infertilidad masculina, habiendo nacido ya muchos niños hijos de padres con problemas de conteos muy bajos de espermatozoides o aún con azoospermia.

En otros casos es necesario acudir a inseminación artificial, con semen del esposo o con donante.

El varicocele, que consiste en varices que se forman en el escroto (“bolsa” del testículo), puede también alterar la espermatogenesis. Aunque controversial, la cirugía del varicocele puede mejorar la calidad espermática hasta en un 50% de los casos.